José Moisés Martín (CDTI) sitúa a los CEEI como «esenciales» en la presentación de la Estrategia Deep Tech 2026-2030 en el Encuentro de Técnicos de ANCES

Ponencia inaugural del Encuentro de Técnicos
Actualizado: octubre 8, 2026Por Etiquetas: , , ,

ANCES ha contado en la primera jornada de su Encuentro Nacional de Técnicos con la intervención de José Moisés Martín, director general del CDTI. Martín ha destacado el papel que desempeña la red de ANCES para canalizar estos esfuerzos en el territorio, valorando que para articular este modelo resulta fundamental contar con la red de Centros de Empresas e Innovación (CEEI) de ANCES a la hora de traccionar la ciencia y transformarla en empresas de profunda base tecnológica.

El ponente ha iniciado su charla apoyándose en dos clásicos de la ciencia ficción, Terminator y Star Trek, para ejemplificar un escenario en el que la tecnología amenaza a la sociedad frente a otro que refleja lo mejor de la misma. A partir de esta comparación, ha señalado que nos estamos moviendo «entre estos dos mundos, dominados por la tecnología o la tecnología al servicio del ser humano».

El dilema global y la brecha entre producción científica e industrial en España

Con la advertencia de que «España puede perder la carrera en deep tech», el director del CDTI ha centrado el arranque de su intervención en cómo prevenir esa situación, alertando además de que se puede perder esta carrera por una pelea entre «la investigación básica y la industria». En este sentido, ha explicado que en tecnologías críticas España se sitúa en el puesto 15, una posición «razonable para el tamaño del país». Sin embargo, ha puesto el foco en el panorama global, donde China genera la mitad de la producción científica en tecnologías críticas y cuatriplica a Estados Unidos, pasando de ser un país poco significativo a un líder, mientras Europa y Estados Unidos han perdido peso, por lo que hay que «reflexionar sobre ello».

Respecto a la posición continental, ha apuntado que la Unión Europea «mira para un lado y para otro», dejando entrever la falta de una postura definida. En el ámbito nacional, ha destacado que España ocupa el puesto 15 en producción científica de tecnologías críticas y el puesto 9 en ecosistemas de innovación, situándose además como el tercer país con más hubs de innovación y emprendimiento. No obstante, ha contrapuesto estos datos con la realidad del tejido empresarial, señalando que, a pesar de contar con una producción científica de alto nivel en algunas categorías, existe una producción industrial muy alejada de ese nivel científico.

Ante la pregunta de hacia dónde van nuestros sistemas de innovación en tecnologías científicas, ha subrayado la necesidad de decidir el rumbo: «¿Queremos una tecnología que sea un bien público global? ¿O que sea un activo estratégico?». Se trata de dos enfoques diferentes y opuestos que plantean dilemas inmediatos: «Ante descubrimientos críticos, ¿qué hago? ¿Publico un paper o lo patento?». Asimismo, ha advertido sobre los dilemas que se presentan a la hora de decidir si proteger nuestro conocimiento para los sectores industriales propios, señalando que el riesgo es la falta de competitividad global, aunque «está encima de la mesa proteger a nuestra industria (la que ya existe) con la tecnología».

Complejidad tecnológica, marco de inversión y las claves de la Estrategia Deep Tech 2026-2030

José Moisés Martín ha recordado la elevada exigencia de estas iniciativas, subrayando que hacer deep tech es carísimo y requiere de plazos muy largos para cumplirse: «Amigos, familia y locos sirven para una app, pero para un reactor nuclear necesitas otro tipo de herramientas, incluso para arrancar». Para ilustrar la gran complejidad que entrañan estas tecnologías, ha dejado una frase reveladora: «Si lo entiendes, no es deep tech».

Entrando de lleno en la Estrategia DEEP TECH 2026-2030, la ha definido como una «oportunidad» para «responder a estos retos», articulándose en torno a la producción de ciencia de calidad, el acompañamiento especializado y la creación de un marco de inversión público-privado. La estrategia se fundamenta en promover las capacidades científicas de los centros como «primera pata». La «segunda pata» se enfoca en la industria, donde resulta necesario estimular la demanda para que el tejido empresarial encuentre vínculos en el mundo científico y se avance en la cooperación entre lo público y lo privado.

En el ámbito de la financiación, el ponente ha señalado que en la actualidad «hay mucho público y poco privado en inversión porque el riesgo es muy elevado», por lo que ha defendido que «la colaboración público-privada es esencial en el inicio, pero también en el escalado». Al respecto, ha mostrado las dinámicas habituales a las que se enfrentan las empresas de base tecnológica: «La mayoría de las startups, cuando van a un fondo de inversión les dicen que está fantástica, pero añaden que primero deben vender y después retornar a los inversores». Frente a esto, el director del CDTI ha remarcado la diferencia de tiempos en este sector: «¿Cuál es el problema? Una app puede estar a los 6 meses en el mercado, pero con un cohete no puedes hacer eso».

En este contexto, ha puesto de relieve el rol determinante que desempeñan las estructuras de apoyo al emprendimiento innovador, planteando directamente: «¿Cuál es el papel de los CEEI? Sois esenciales, una referencia del desarrollo de programas de emprendimiento». Por ello, ha reafirmado el valor del acompañamiento especializado para «acompañar a investigadores que no han visto una factura en su vida ni cómo pedir un préstamo».

Para concluir, el director general del CDTI ha recordado que España está trabajando activamente en esta estrategia, advirtiendo de que si no se logra densificar la red de colaboración entre el sector público, el privado, la universidad, la industria y redes clave como ANCES, «el sistema no va a funcionar».